Ensayos de Piel

Ácido glicólico o salicílico: mi bitácora para no perderse entre goteos este invierno

2026.05.21
Última actualización
Frascos de ácido glicólico y ácido salicílico listados para un peeling casero de fin de semana

Treinta por ciento: esa fue la concentración que leí en la etiqueta de un ácido glicólico que compré por internet, lo apliqué la misma tarde sin preparar la piel antes, y media hora después entendí que ese número no era un dato decorativo sino la diferencia entre un peeling casero razonable y un error de aficionada. Desde entonces reviso la concentración de cualquier frasco antes de acercarlo a la cara, y esa costumbre terminó siendo el eje de mis experimentos de cuidado corporal los fines de semana: comparar qué hace un ácido glicólico frente a uno salicílico, y por qué elegir entre ambos no es cuestión de gusto sino de lo que la piel pide ese día.

En el grupo de WhatsApp de peelings caseros donde participo, alguien dijo hace poco que los dos ácidos son básicamente lo mismo con otro nombre. Fue Milagros, que suele traer datos que suenan clínicos en el chat aunque se queden cortos de explicación, y me quedé pensando que valía la pena escribir de una vez en qué se diferencian de verdad, sin vueltas.

La diferencia real entre un AHA y un BHA

Primer plano de dos frascos de ácido glicólico y ácido salicílico para peelings caseros de una aficionada al cuidado corporal

El ácido glicólico es un AHA, un alfahidroxiácido soluble en agua que trabaja sobre la superficie de la piel para unificar el tono y mejorar la textura. El ácido salicílico, en cambio, es un BHA, un betahidroxiácido liposoluble que penetra el poro y reduce el exceso de sebo. Esa es toda la diferencia que necesito recordar antes de decidir cuál sacar del cajón: uno trabaja por fuera, el otro entra por donde hay grasa.

Esto tampoco tiene nada que ver con la exfoliación física de guantes, escobillas o exfoliantes en grano, un tema que dejo para otra entrada porque merece su propio espacio y no quiero mezclarlo con la parte química.

Antes de abrir un frasco nuevo: mis criterios de aficionada

Prueba de parche de un ácido exfoliante en el antebrazo antes de aplicarlo en el rostro

Ese ácido al treinta por ciento que mencioné al principio venía en un frasco pensado para pieles ya acostumbradas al ingrediente, y yo lo usé como si fuera cualquier producto de supermercado. Ahí aprendí que la concentración importa tanto como el tipo de ácido: antes de aplicar cualquier cosa nueva en el rostro, primero pruebo en una zona pequeña del antebrazo y espero, sin excepción, antes de acercarla a la cara completa.

Mi vecina Karla hace algo parecido con casi todo lo que compra: elige por la foto del frasco, sin leer la etiqueta, y después me escribe preguntando si lo que tiene en la mano es fuerte o suave. Casi siempre la respuesta empieza por revisar el porcentaje impreso, no el nombre del producto ni la promesa de la caja.

¿Cuándo elijo el glicólico?

Textura de la piel del rostro después de un peeling casero con ácido glicólico

Lo saco cuando la piel se ve apagada o áspera al tacto, sin manchas nuevas ni granos activos, solo esa sensación de superficie cansada. Ahí es donde el glicólico rinde mejor: trabaja sobre esa capa visible para unificar el tono y mejorar la textura, tal como le corresponde por definición. Si el problema que quiero resolver es superficial, ahí está su lugar; si nace más adentro, en el poro mismo, el glicólico se queda corto, y lo sé porque lo probé sin resultado sobre puntos negros persistentes.

Para quien quiera entender ese recambio en la superficie con más calma, ya lo dejé explicado paso a paso en mi nota sobre renovación celular profunda con peelings químicos en casa; aquí solo necesito la idea general para decidir qué frasco tomar.

Zona T, misión salicílico

Herramientas para aplicar ácido salicílico en la zona T durante un experimento casero

La nariz, el mentón y la frente son otro problema: ahí el sebo se acumula más rápido de lo que cualquier limpiador diario resuelve, y es justo donde el salicílico hace su trabajo. Al ser liposoluble, entra donde hay grasa y ayuda a destapar el poro por dentro, no solo por fuera. La señal de que está funcionando no es un brillo inmediato, es más bien lo contrario: noto que el agua fría corre rápido por esa zona al enjuagarme, sin quedarse pegada a la piel como antes, como si la superficie ya no retuviera tanto producto.

Cuando además hay alguna zona irritada, el tema de la barrera cutánea pesa más que la elección del ácido en sí, y eso ya lo trabajé aparte en mi guía sobre cómo aplicar peelings químicos en casa sin irritar la piel sensible, así que no me voy a repetir aquí.

Cómo mapeo mi cara antes de decidir

Anotaciones sobre el mapeo de ácidos por zona del rostro en un cuaderno de experimentos de cuidado corporal

Mi regla es simple: no uso el mismo ácido en toda la cara. Si el problema es superficial, tono disparejo o textura opaca, el glicólico va en las mejillas. Si el problema viene desde el poro, grasa o puntos negros en zona T, el salicílico se queda en nariz y frente. Nunca los dos juntos sobre la misma zona en la misma sesión, porque ahí es donde la piel deja de avisar antes de reaccionar.

Antes de decidir cualquier cosa nueva, prefiero repasar mis propios errores comunes al hacer peeling en casa que aprendí a evitar, porque la mayoría empieza por saltarse un paso que parecía menor. El protector solar del día después tampoco es negociable con ningún ácido de esta lista; ese tema tiene su propio espacio aparte, así que aquí lo dejo como regla fija, no como sugerencia.

Si tengo que quedarme con un solo criterio para quien recién empieza: el glicólico se elige por lo que se ve en la superficie, el salicílico por lo que se siente debajo de ella, y la concentración impresa en la etiqueta pesa tanto como el nombre del ácido.

Tenga en cuenta: Lo que comparto en esta bitácora es mi experiencia personal como aficionada al cuidado de la piel. No soy médica ni esteticista profesional. La piel de cada persona reacciona de forma única; por favor, consulte con un dermatólogo antes de iniciar cualquier tratamiento con ácidos o si presenta reacciones adversas.
Tenga en cuenta: Para que quede claro: lo que lees aquí es mi propia perspectiva -- no es consejo profesional. Para temas de salud o dinero, pide siempre la opinión de un profesional que conozca de verdad tu situación.